- Mira detrás de ti.- la cara de Rose destilaba maldad, por lo que me giré hasta con temor
- ¿Qué?.- dije frunciendo el ceño, al no ver nada
- Detrás del mostrador tontita.- enfoqué mi vista y ahí quedé
Un bombón totalmente apetecible estaba sirviendo unas gaseosas a un grupo de chicas que reían tontamente y estaba segura de saber el por qué. Volví a mirar a Rose que sonreía de oreja a oreja y me volví a girar esta vez totalmente para tener una vista privilegiada del hombre que, ciertamente, era el sueño de cualquier mujer.
- Es…- estuve a punto de decir el mayor cumplido de toda mi vida cuando el chico en vez de vaciar la gaseosa en el vaso frente a él la regó por toda la mesa
- Un idiota.- terminó Rose por mí con tono de frustración
- Que desperdicio.- murmuré alzando mis cejas dramáticamente y sentándome bien nuevamente.- ¿Lo conoces?.- cuestioné
- No mucho. Sé que estudia Medicina y que trabaja medio tiempo aquí en la cafetería
- ¿Trabaja y estudia aquí?.- pregunté confundida
- Es un becado. A ellos se les da la oportunidad de trabajar aquí para ayudar en el pago de su carrera.- hice un mohín con mis labios
- ¿Y siempre es tan…idiota?.- solté unas risitas, acompañada por mi amiga
- Lo ponen nervioso las mujeres.- se mofó Rose. Aquello me dio una genial idea
- Veamos qué tanto.- moví mis cejas sugestivamente y Rose elevó sus pulgares
Caminé con mi mejor andar sexy que podía ofrecer y que sabía dejaba a cualquier hombre baboso con la mirada pegada como si de un imán se tratara. Las chicas seguían allí y lo seguían observando con ojos hambrientos, a pesar de que el tipo fuera un…idiota bombón sexy. Me senté en la silla disponible en la barra y esperé a que notara mi presencia. Mientras seguía allí pude observarlo con mayor detalle y volví a corroborar que el chico, sin duda alguna, era uno de los hombres más bellos que había visto el último tiempo.
- Disculpa.- me hice notar cuando pasaban los minutos y él no reparaba en mí
- Lo siento ¿Qué deseas?.- rehuyó mi mirada cuando lo tuve frente a mí
- Tu número de teléfono.- solté y conocí allí una nueva tonalidad roja, al ver sus mejillas en incendio.