- ¡Te buscan!.- gritó mi querida hermana, haciendo que tapara mi cabeza hasta el último cabello
Sentí los tacones inconfundibles de Rose resonar en mi habitación. Estaba segura que la punta de su pié, era la maldita molestia que repiqueteaba hasta con ritmo esperando que descubriera mi cabeza, pero ni siquiera de eso tenía ganas. Anoche había sido una velada extremadamente larga tal como lo había predicho mi subconsciente.
- No esperaré todo el día para que salgas de allí y comiences a recitar todo lo que pasó anoche
- No hay nada que contar.- murmuré
- ¡¿No?! ¡Por Dios Bella, todas las redes sociales a las que pertenecemos hablan de ello!
Me senté de un salto en mi cama, sintiendo ese maldito dolor agudo de la resaca ¿Qué mierda había dicho? Mi boca se secó aun más de lo que estaba y le indiqué que comenzara a hablar ¡Ya!. Se sentó a la orilla de mi cama y me miró molesta.
- Todo el mundo habla de lo bien que te la pasaste con James anoche
- Se más específica.- gruñí entre dientes
- Tu y James ¿Es cierto?
- Rose…- advertí al borde de mi paciencia
- Ya todos saben que anoche te acostaste con James





